Color castaño con tonos caoba. Se presenta una con una variedad de matices, conjugando armónicamente las notas de amontillados y olorosos con otras cítricas, que recuerdan a la naranja amarga, y lácticas, como la mantequilla fermentada. Su paladar resulta a la vez redondo, profundo y voluminoso, presentándose las notas aromáticas en el retro-gusto con una expresión suave y delicada, en un final placentero y duradero.
Algo poco visto en el mercado, una nueva edición de una bota única. En esta ocasión subieron al Salón Don Benigno de la vieja bodega Angioletti, donde desde hace mucho años, descansa una sola bota de vino. En la bota hay una placa que explica el motivo:
Bota de mosto de la vendimia de 1984 que un grupo de amigos de Antonio P. Barbadillo Romero le ofrecen por su nombramiento de XXXIV Capataz de Honor de la Bodega San Ginés de La Jara en la XXXVII Fiesta de la Vendimia del Sherry.
Sanlúcar de Barrameda, 25 de septiembre de 1984
La Bota única ha estado siempre cerrada. Unos tornillos han evitado desde hace mucho que los curiosos pudieran probar su contenido. Montse Molina, enóloga de la Casa, reconoce que en todos los años que lleva en la bodega, nunca vio la bota sin tornillos.
Hace poco procedieron a la apertura y se enamoraron de un palo cortado inmenso. El blanco que se seleccionó para el evento debió ser finísimo. De ahí la evolución del vino 40 años después.
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