Color ámbar topacio de gran brillantez complementado por amplios ribetes yodados. Aromas complejos a madera fina y frutos secos como la avellana, muy evolucionado por su largo envejecimiento. En la boca donde se termina de perfilar este gran vino, potente y muy estructurado que se muestra sabroso y algo amargo, lo que le confiere mucha elegancia.
El año 1902 marcó la base de esta solera, que ha creado un vino digno de veneración, no solo por su antigüedad, sino también por su exquisita complejidad.
Toda la colección de botas se divide en 4 criaderas. Los primeros 6 a 8 años, esta solera sufrió un envejecimiento biológico bajo la levadura siendo fino, el resto del tiempo envejece por la acción del oxigeno en la crianza oxidativa. Con el tiempo, la evaporación ha hecho que el vino se concentre más y gane en complejidad.
Este vino ha sido clasificado por el Consejo Regulador de los vinos de Jerez como VORS con una vejez superior a los 30 años
También podría gustarte