Amontillado El Neto
Color topacio al ámbar. Aroma sutil y delicado con una base etérea suavizada por aromas a frutos secos de cáscara como las avellanas y vegetales que recuerdan a hierbas aromáticas y tabaco negro. Entrada en boca amable de acidez equilibrada. Su desarrollo resulta complejo y sugerente, destacando un final seco y un post gusto prolongado en el que se retornan las notas de frutos secos y madera envinada.
El Amontillado El Neto es un vino elegante y complejo con una personalidad única y diferenciada que lo convierte en un regalo para los sentidos. Procedente de la fermentación completa de mostos de uva palomino, comienza su particular proceso con una crianza biológica bajo velo de flor con un mínimo de cinco años; a lo largo de los primeros años en la Criaderas, el vino adquiere notas punzantes y acentúa su paladar seco. A partir de un determinado momento, la desaparición de la flor provoca una segunda fase de crianza oxidativa, de 12 años como mínimo, que oscurece paulatinamente el vino y lo dotará de concentración y complejidad.
Juan, apodado “El Neto”, era nada más y nada menos que el carrero que transportaba los vinos desde Chiclana a otras poblaciones. Era un tipo rudo, alto, espigado y con una perenne pipa entre sus labios. Él con su carro y su mula acercaban los productos de la bodega a los puntos de distribución en unos tiempos en los que los vehículos a motor eran todavía una rareza. Manuel Aragón, bodeguero ejemplar dotado de una enorme calidad humana, decidió poner a uno de sus vinos más queridos el nombre del más humilde de sus trabajadores, rindiendo así homenaje a todos aquellos que colaboran en el proceso productivo de la bodega, lo que dice mucho de su sabiduría, humildad y humanidad. El delicioso Amontillado El Neto, perpetúa así tanto el cariño de Manuel Aragón por sus vinos como el respeto a todos sus trabajadores, demostrando que era tan buen bodeguero como buena persona.
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