Color de oro viejo. En nariz aporta aromas de maderas nobles con tostados de avellanas. En boca es seco, amable y sedoso. Equilibrado y sabroso, con toques de crianza y fondos ahumados.
El Amontillado es un vino singular, fruto de la fusión de dos tipos de crianza, siempre dentro del sistema tradicional de soleras y criaderas: la biológica, bajo velo de flor, y la oxidativa.
La fase inicial de su crianza se produce bajo velo de flor. A lo largo de sus seis primeros años de vida, el vino permanece en las criaderas donde adquiere notas punzantes y acentúa su paladar seco. Pasado ese tiempo, el vino se encabeza hasta los 17º de alcohol con lo que la flor se debilita para comenzar la segunda fase de la crianza: la oxidativa, en la que el vino permanecerá más de una década. En ese tiempo, el vino perderá su color pálido se irá oscureciendo paulatinamente, concentrándose y adquiriendo los matices propios del envejecimiento oxidativo.
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